La niña lloraba del dolor, su vientre crecía y le dijeron q tenía 8 meses de embarazo

Lina Medina tenía apenas cinco años cuando comenzó a desarrollar una serie de síntomas, que dieron pie a todo tipo de especulaciones. Sus fuertes dolores estomacales y su enorme vientre abultado llevaron a sus padres a pensar que la niña podía ser víctima de una maldición, de un embrujo o simplemente un tumor. Tiburcio, su padre, recurrió a los chamanes porque lo vecinos pensaban que había caído sobre ella la maldición de Apú, el espíritu de Los Andes, que le había insertado una serpiente en el estómago. Tras someterlas a ancestrales rituales incas, recurrieron a los chamanes que, lejos de ofrecerles respuestas, les recomendaron que fueran a Pisco, la ciudad más cercana a su Antachancha natal.

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